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Espirales evolutivas 18 de julio de 2012

Posted by Alejandro Luna in Uncategorized.
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Si observamos la estructura del ADN, esa increíble molécula que contiene el código de la vida misma, podemos ver que consiste en una doble hélice interconectada que se desarrolla espiraladamente en el espacio y en el tiempo. Este patrón de desarrollo en espiral puede verse asiduamente en las formas que la naturaleza toma. Caracoles, nautilos, disposiciones de las semillas en el girasol, coliflores, telas de araña, piñas, remolinos marinos, tormentas, huracanes y hasta las más alejadas galaxias del universo adquieren esta forma que muchos llaman la curva de la vida.
A su vez, también se observa que la inteligencia-en-la-naturaleza va haciendo que ésta se complejice cada vez más, generando una holoarquía (jerarquía de holones) donde los más complejos abrazan a los mas básicos y los mas básicos son partes constitutivas de los más complejos (como en el caso de quarks, átomos, moléculas, células, etc.).

También vimos en la Uno Mismo de febrero de 2011, que inclusive las diferentes miradas del mundo pueden describirse a través de una escala de valores en forma de espiral. La “Dinámica Espiral” muestra que la conciencia se despliega desde los niveles mas básicos e instintivos (beige y púrpura) a los más holísticos e integrados (amarillo y turquesa).

Esto sugiere que existe un patrón evolutivo que consiste en un desarrollo circular/espiral cada vez más amplio e integrador. El mismísimo Zodiaco tiene esta matriz, aunque casi siempre lo vemos dibujado en un papel y lo pensamos bidimensionalmente. Desde esta perspectiva decimos que comienza en Aries, termina en Piscis y vuelve a recomenzar en Aries, como si se tratara de una repetitiva calesita. Pero la verdad es que la lógica del Zodíaco no es lineal sino mandálica, y se desarrolla en diferentes niveles, es decir, tridimensionalmente. Así, puede que Piscis sea antes que Aries y no después, o que haya un Aries mucho más evolucionado e integrado que un Piscis bien básico. Podemos pensarlo como un cilindro donde la energía va ascendiendo espiraladamente.
Esta ascención circular se da tanto en el Zodíaco en sí (como fases consecutivas Aries, Tauro, Géminis, Cáncer, etc), como dentro de cada cualidad zodiacal particular. De esta manera hay Aries básicos o más integrados dentro de la misma cualidad ariana, Tauros más básicos o más evolucionados dentro de la espiral taurina, etc.
Por ejemplo, la cualidad ligada a Aries de creacion, agresividad y deseo, puede encarnarse en el nivel instintivo en la figura de un matón de barrio, seguir subiendo por la espiral ariana hasta la figura de un emprendedor y llegando al arquetipo superior con la energía de “dios creador de mundos”.

Los tres ejemplos son Aries, pero más o menos integrados/evolucionados según el caso.
Podríamos decir que el primer nivel es el nivel más primario, instintivo y narcisista (en términos psicológicos) de la energía, el segundo es el nivel egoicamente sano y operativo, y el tercer nivel es el más integrado, servicial e impersonal. En términos de Wilber, el primero es prepersonal, donde la conciencia puede desarrollarse desde los condicionamientos primarios hacia un ego diferenciado e individual. El segundo es personal, donde se mueve el ego maduro; y el tercero es transpersonal, donde hay una trascendencia del yo personal, una apertura hacia lo sagrado y a los propósitos del alma. Podemos dividirlo en tres niveles para simplificar, pero en realidad se trata de un diapasón con infinidad de niveles intermedios.
Haciendo un breve repaso por los doce signos y recortando muchísima información, podemos describir tres niveles de cada cualidad zodiacal:

Aries: Matón/Emprendedor/Dios creador.


Tauro: Tozudo/Bon vivant/Energía búdica.


Geminis: Chusma/Comunicador/Energía crística.


Cáncer: Xenófobo/Protector/Madre universal.


Leo: Fanfarrón/Expresivo/Líder positivo.


Virgo: Obsesivo/Servicial/Entregado el misterio.


Libra: Histérico/Mediador/Conciencia Ying-Yang.


Escorpio: Cruel/Transformador/Curador.


Sagitario: Fundamentalista/Maestro/Confianza vital.


Capricornio: Sobreadaptado/Sostenedor/Ley natural.


Acuario: Transgresor/Libertad/Creatividad grupal.


Piscis: Iluso/Poesia/Compasión universal.
Cada uno de los niveles implica el desarrollo evolutivo de la misma cualidad energética representada por el signo. La Astrología puede percibir el isomorfismo que hay entre un borracho perdido y un místico (Piscis), o entre un materialista y un contemplativo (Tauro).
Estudiar Astrología nos hace ver que es un error decir que hay un signo mejor que otro o que “los cancerianos son así…” por ejemplo. Las generalizaciones son peligrosas, y más teniendo en cuenta que la carta natal implica una mezcla (o síntesis) de energías muy diferentes.
La carta astral ofrece un significado del yo personal y único en relación a un contexto cósmico, y la Astrología está capacitada para permitir una gradual apertura de conciencia. Ésta última es la que otorga significado al universo, pero se encuentra limitada a decodificar solamente una parte del espectro total de la realidad (su horizonte de sensibilidad), pues no solamente depende de la información que aportan los sentidos sino del grado de ampliación e integración que haya alcanzado.

Ahora bien, ¿hay algún indicador en la carta natal que nos adelante si alguien puede ser una persona cruel o un amoroso curador?. Definitivamente no. La distancia crueldad-curación sólo puede ser transitada por el nivel de conciencia de cada persona en particular. La sinceridad con uno mismo, el trabajo con la sombra, la autoaceptación, la atención a nuestros vínculos, el reconocimiento con lo que nos ocurre, etc., son maneras de promover nuestra maduración psicológica y por lo tanto, movilizarnos por la espiral hacia mayores integraciones.

Así, desde la traza subatómica más infinitesimal hasta los cúmulos galácticos más complejos y masivos, un remolino espiralado de inteligencia lo atraviesa todo. Es verdad que a veces nos rodea el dolor, el sufrimiento y el sinsentido, pero ¿podemos llegar a sentir la presencia de esta amorosa inteligencia de la cual provenimos?. Acaso la respuesta provenga desde otra dimensión de la espiral en la que estamos.

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